martes, 28 de agosto de 2012

1912: Chacareros en lucha en La Pampa



En 2012 se cumple el centenario del “Grito de Alcorta” por parte de los chacareros arrendatarios santafesinos. En La Pampa los agricultores se agruparon también en las Ligas Agrarias para resistir a los patrones.


Norberto G. Asquini



Hace cien años, el 25 de junio de 1912 se producía en Santa Fe el llamado “Grito de Alcorta”, el movimiento de los chacareros de esa provincia que se levantaron contra terratenientes y comerciantes para reclamar por mejores condiciones laborales.
El malestar agrario de ese año comenzó ante la caída del precio del cereal y las deudas que tuvo que enfrentar el arrendatario. El punto de partida de la movilización en Santa Fe fue el cierre del crédito por parte de los comerciantes que radicalizará la protesta.
Desde este momento en algunos pueblos de la región sureña de Santa Fe como Firmat y Alcorta comenzaron a reunirse los agricultores en la búsqueda de soluciones para su situación. La agitación se extendió por las chacras hasta que el 25 de junio se realizó una multitudinaria asamblea en Alcorta y estalló la huelga.
El movimiento más importante se observó entre julio y agosto cuando la mayoría de los agricultores santafesinos se incorporaron a la lucha. El paro de la producción se transformó en la estrategia por excelencia de los chacareros para presionar en sus peticiones a los arrendadores y al gobierno.
Exigieron la rebaja general de los arrendamientos, la entrega del grano en las aparcerías en parva y troje, contratos por un plazo mínimo de cuatro años y libertad de trillar y de asegurar las sementeras donde fuera más conveniente para ellos. Poco después, el 15 de agosto, nació como resultado del movimiento de arrendatarios, la Federación Agraria Argentina, en defensa permanente de los intereses del sector.

En el territorio.
Ese mismo malestar, y movilización, también se viviría por entonces en el Territorio Nacional de La Pampa. El movimiento se produjo poco después del de Santa Fe y se extendió entre de 1912 y  febrero de 1913.
En La Pampa la geografía del conflicto coincidió con la zona triguera, al contrario de Santa Fe donde el conflicto se dio en el área donde predominaba el cultivo del maíz. La protesta fue contra el sistema de arrendamiento y el pago en especie y su intensidad se dio durante el levantamiento de la cosecha, como forma de presionar a los arrendadores.
En agosto en el norte territoriano se formaron las primeras comisiones de lucha locales. El peligro de una huelga como en Santa Fe hizo que los consignatarios tuvieran con el gobernador Felipe Centeno varias reuniones y llevaron a que el mandatario viajara a la zona para observar si había posibilidad de un movimiento huelguista.

Las ligas.
Las primeras organizaciones chacareras territorianas fueron aisladas y parecen tener primero repercusión en el norte pampeano, zona que tiene mayor contacto con Santa Fe. En agosto en Bernardo Larroude los chacareros se pondrán de acuerdo para no sembrar trigo en esa cosecha. Allí se protesta contra los alquileres desorbitantes y contra los bajos precios que se pagaba por el cereal. También se exigiría la rebaja de los insumos considerados caros, como las bolsas, y contra el cierre de los créditos, acusando a las grandes casas exportadoras de ser las iniciadoras de esta situación. Por primera vez se habla de una “liga” formada por colonos de Larroude, Banderaló, Mariano Miró, Van Praet, Italó, Buchardo, Intendente Alvear, Bunge, Santa Felicitas y Anagoiti.
Pero el movimiento liguista organizado en La Pampa tuvo como lugares más importantes Colonias Trenel y la zona de Uriburu. El 18 de agosto se realizó una gran asamblea en Trenel de colonos de esa zona, Metileo y Eduardo Castex donde se impulsó la organización de un gremio de chacareros, según indica La Capital el 7 de septiembre de 1912. Esta fecha quedará consignada como la de fundación de la Liga Agraria de La Pampa, tomándosela posteriormente como el inicio de la protesta entre los movimientos agrarios que continuaron.
Cada grupo de colonias tuvo después su junta local y designó delegados para la Junta Central con asiento en General Pico, que dirigirá el movimiento. Tuvo como máximo dirigente a Luis Denegri, presidente de la junta de Castex.

Más reuniones.
La semana siguiente, el 25 de agosto, se realizó en General Pico una gran asamblea en el Bar Centenario donde se formó la comisión local con la asistencia de unas 500 personas. La reunión fue abierta por el dirigente político local Juan Pons que presentó a Denegri.
En septiembre la mayoría de las colonias solicitaron permiso para realizar reuniones y el gobierno territoriano las concedió “previniendo a los policías el más estricto mantenimiento del orden y observancia de la ley social” y no permitiendo discursos que “no fueran en idioma nacional y ordenando a los comisarios una prolija observación respecto a los elementos que intervenían, si eran extraños al territorio, si en la propaganda no había algún fin subversivo o especulativo”. Para septiembre las protestas ya se radicalizan y se extienden contra el comercio.
Las reuniones se extendieron en septiembre en Monte Nievas, Ingeniero Luiggi e Intendente Alvear formando los comités locales.
Mientras tanto, en Uriburu comienza a movilizarse otro foco. El 15 de septiembre se realizó una asamblea general de la Liga Agraria “de Uriburu” en el comercio de Lorenzo Arocena en colonia Inés y Carlota con 1.000 colonos de la zona. Allí se trató el acta de fundación, aprobación de estatutos y la conformación de la junta local.
La comisión directiva fue integrada con Domingo Manovela (presidente), Eliseo Tarquini (vice primero), José Cairotti (vice segundo), Antonio Buira (secretario general), Benito Dolce (tesorero) y Angel Mosmann, Francisco Funk, Zoilo Berrueta, Santiago Tasitore, Jorge Mina y Alonso Blanco como vocales. Además se envió a Buira como delegado a la reunión de la FAA.
La Liga Agraria quedará formada durante este año por dos corrientes: por un lado la zona norte con centro en General Pico pero con gran repercusión en Colonias Trenel y Castex bajo la dirección de Denegri. En tanto la otra rama fuerte será en el centro del territorio con asiento en colonia Inés y Carlota, ligada a Santa Rosa bajo la dirección de Buira, entre otros. Es importante en ambas la impronta de los elementos agraristas vinculados al ideal socialista.
El objetivo de la Liga Agraria fue mediar ante los acreedores de los chacareros tanto comerciantes como arrendatarios para obtener rebajas en el precio de los arrendamientos y en la modificación de contratos.

La etapa de la acción.
La primera movilización de los agricultores se produjo en el mes de octubre cuando comenzaron a convocarse frente a los altos arrendamientos en la zona de Trenel y en poblaciones como General Pico.
El 30 de septiembre en Alta Italia tuvo lugar una reunión de colonos presidida por un delegado de la FAA de Santa Fe donde la prensa oficialista informaba que había “vertido ideas impropias”. El mismo día en Metileo se reunieron 400 agricultores de las colonias Itálica, Belvedere, Santa Filomena, Tomás Devoto y Matusalem de Colonias Trenel y se dejó constituida la Sociedad Agrícola de Defensa Mutua, que redactó el pliego de condiciones a gestionar ante los propietarios de campos.
Ante esta situación, a comienzos de octubre el Ministerio del Interior enviará como delegado del gobierno nacional al director del Departamento Nacional del Trabajo Julio Lezana para recorrer las zonas en conflicto junto con el gobernador Centeno, para actuar como mediador entre las partes y realizar un informe.
La comisión oficial recorrerá de General Pico a Catriló y luego las colonias Anguil, Uriburu, Inés y Carlota y Cachirulo.

La expansión.
Entretanto la acción de la Liga sigue extendiéndose en todo el territorio. En Quemú se hizo una asamblea de agricultores con Denegri como orador para constituir una liga de defensa. El 27 de octubre en General Pico se realizó la mayor asamblea de todo el territorio hasta ese momento donde se dejó asentado un plan de acción colectivo para exigir mejoras. Participaron entre 2.000, según La Prensa, y 3.500 chacareros, según La Capital, en el Bar Centenario. Hubo delegados de las colonias de Quemú Quemú, Uriburu, Mirasol, Trenel, Metileo, Castex, Boeuff, Intendente Alvear, Simson, Van Praet, Embajador Martini, Alta Italia, Ingeniero Luiggi y Rancúl. Esta asamblea fue encabezada por “el presidente” de la Liga Agraria, Denegri, y el representante enviado por la FAA, Antonio Noguera.
En esta asamblea se redactará el pliego de condiciones que será distribuido a todos los colonizadores. Estuvo presente el secretario de la Liga “de Uriburu”, Antonio Buira.
Para noviembre cuando se acercaba la época de la cosecha, los chacareros agremiados comenzaron a enviar los pliegos de condiciones a los propietarios y colonizadores y la protesta se generalizó. En la mayoría de las colonias se dio durante el mes un período de negociación. Donde no se acordó, se producirán nuevas protestas durante diciembre.

Huelga en Trenel.
A pesar de la intervención del comisionado nacional, a fines de noviembre otra vez empezaron a anunciarse posibles movimientos huelguistas entre colonos y trabajadores (estos por disminución de salarios) al no querer levantar las cosechas por los altos arrendamientos. Una delegación del Centro de Consignatarios cerealistas territoriano se reunió con el ministro del Interior y pidió seguridad ante un “posible estallido” y el envío de la  policía a los centros donde se generaría protestas.
A comienzos de diciembre el gobernador Centeno se reunió con el ministro del Interior en Buenos Aires y afirmó que eran “exageradas las informaciones alarmistas respecto a la actividad de los colonos” y quitándole toda importancia.
Para comienzos de diciembre ya hay disidencias entre colonos y propietarios en las zonas de Embajador Martini a Ingeniero Luiggi en términos pacíficos. En las zonas agrícolas de Realicó y General Pico también subsisten disidencias entre agricultores, comerciantes y propietarios. Los focos se extienden por varias colonias del norte, no sólo en Colonia Trenel, como Dorila, Quemú y Castex.

Segunda comisión.
Nuevamente la comisión arbitral dirigida por Centeno y el delegado Lezana se dirigen a la zona donde parece concentrarse “algún movimiento” para intentar “el avenimiento de las partes” y evitar la huelga.
El 5 Centeno y Lezana viajan en auto a Embajador Martini e Ingeniero Luiggi para intermediar. También recorren Bernardo Larroude, Mariano Miró y Van Praet. Sin embargo, y a pesar de su tono conciliador, el gobierno territoriano tiene la premisa de terminar con cualquier protesta y ordena severas instrucciones al comisario de la zona de Colonias Trenel.
Para diciembre el tono oficial cambia con respecto a la Liga que promovió las protestas en Colonias Trenel. “Así desaparece el foco principal de propaganda y resistencia huelguista... La federación constituida en el territorio de La Pampa era en su mayor parte presidida y manejada por personas ajenas en absoluto a los intereses agrícolas, las que fomentaron el fracasado movimiento de resistencia agraria y hacían propaganda para que los colonos no levantaran las cosechas”, informaban los diarios oficialistas.
En tanto desde la Jefatura de Policía también se buscará que los colonizadores informen de posibles estallidos y se les pedirá soluciones para evitar cualquier protesta. Para el día 8 los acuerdos parecen dar comienzo nuevamente al levantamiento del cereal en la zona de Colonias Trenel. Lezana continuara su recorrido por las colonias hasta mediados de diciembre y se dirigirá hacia el sur dando sus impresiones por telegrama al Ministerio del Interior.
Los focos de malestar continuarán en el norte, pero serán cada vez más aislados. Pero persistían.

Continúa las protestas.
En enero de 1913 Lezana viajó nuevamente a La Pampa cuando se tenía que levantar la mayor parte de la cosecha triguera. Para ese mes ya se había afianzado la acción de los chacareros en la zona centro del territorio donde se organizó mejor el movimiento y la Liga empieza en estos puntos a negociar nuevos contratos.
Se puede notar que la dirección de los socialistas y chacareros identificados con esta ideología y mejor preparados doctrinariamente hizo posible que en las colonias del centro (Uriburu) se lograra una mejor unión entre el elemento agricultor que en el norte, donde cada seccional negoció separadamente.
Ines y Carlota, su epicentro, era una colonia de 70.000 hectáreas sembradas, con más de 170 familias que la poblaban. Para entonces la Liga Agraria de Uriburu era de las mejores organizadas: “La liga de colonos formada en tales puntos responde al propósito de crear una cooperativa que les permita asegurarse mutuamente y adquirir semillas y maquinaria agrícola en común”, indicaba la prensa.
El tema conflictivo será la renovación de los contratos de los chacareros arrendatarios y la posibilidad del embargo de las cosechas por deudas y desalojos. El 12 de enero en Uriburu se llevó a cabo una asamblea de cerca de cien chacareros contra los embargos promovidos por los comerciantes y propietarios de la zona.
Ante el movimiento de malestar que comienza a expandirse por la zona, el 25 de enero el juez letrado Alfredo Torres, junto al jefe de Policía, fue a Uriburu para tener una reunión con los colonos y los propietarios. Entretanto, el diario más vinculado con el sector comercial, el conservador La Capital pedirá desde sus páginas “mano dura” contra la protesta “encabezada por 2 o 3 individuos de ideas avanzadas, con el objeto de contrarrestar mandatos judiciales y toda actitud de fuerza que pudiera tomar la policía”.
La Liga Agraria de Uriburu que agrupaba colonos de esa zona, Anguil y Quemú negociará con la comisión oficial y los comerciantes y propietarios llegando a un acuerdo con mutuas concesiones. En este sentido la acción de la Liga de Uriburu fue importante para zanjar situaciones de malestar y llegar a acuerdos entre las partes.
Un ejemplo lo encontramos en Anguil el 11 de febrero. Se informaba que “a raíz de un incidente habido entre los colonos y los propietarios del campo Torillo, el secretario de la Liga Agraria Antonio Buira, en vista de que no podía llegar a un arreglo, propuso la creación de un tribunal arbitral, compuesto, en representación de los colonos por el sr. Pedro Pico, y por parte de los colonizadores, el sr. Nicolás González Luján. En dicho acuerdo se resolvió conceder la rebaja de un peso por hectárea a los colonos del campo Torillo, y de 6% a los del campo de la Espiga de Oro de José Drysdale. Además, tiene el colono amplia libertad para asegurar, trillar y vender su cosecha”.

Final del conflicto.
El cese paulatino del conflicto se fundó en los acuerdos entre propietarios o empresarios intermediarios y chacareros, generalmente reconociendo buena parte de las demandas de los productores. Pero fueron acuerdos precarios, las más de las veces convenidos verbalmente. Si bien fueron respetados en un primer momento, la precariedad de estos hizo que después no fueran cumplidos por los arrendadores y en consecuencia quedaron latentes las condiciones para la reiteración de enfrentamientos.
La falta de radicalización en la agitación y los reclamos puntuales y coyunturales permitieron eludir cualquier reforma profunda y consolidaron los rasgos esenciales de ese sistema agrario. La moderación de los objetivos centrados en beneficios coyunturales fue el precio del éxito del movimiento rural.

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